miércoles, 16 de septiembre de 2009

La NASA, Elba Esther, José y el Presidente


La NASA, Elba Esther, José y el Presidente

“Por cada dólar que invierte, la NASA recupera siete”. El Presidente peló los ojos: “¿Cómo está eso, José?”, le preguntó en Los Pinos.

—Sí, la NASA es un negociazo —respondió el astronauta de padres michoacanos. José Hernández cabildea en nuestro país desde hace meses la creación de la Agencia Espacial Mexicana (AEXA) no como un gasto suntuario sino como una inversión de 240 millones de pesos en los primeros tres años, que a partir del cuarto comienza a producir beneficios:

Hoy la NASA comercializa como si fuera sopa Maruchan la comida deshidratada que inventó para sus astronautas, ha vendido a los hospitales la tecnología para mamografías digitales que se creó para tomar fotos espías en 3D desde un satélite y la tela kevlar que se diseñó para los trajes espaciales ahora se emplea en cualquier mochila o chamarra repelente al agua.

El planteamiento de la AEXA es aprovechar la gran experiencia de la industria automotriz para producir vehículos lunares; potenciar los desarrollos de nanosatélites universitarios en Puebla, Veracruz y la UNAM para el GPS de la Luna; sacar ventaja de la manufactura textil mexicana para construir casas que puedan asentarse en suelo lunar; y establecer en Yucatán un laboratorio bajo el agua que simule la cero gravedad y una base de lanzamiento de vuelos suborbitales turísticos (ya hay cinco compañías internacionales en este negocio), aprovechando la cercanía de la península con el Ecuador, lo que permite ahorrar combustible porque hay menos distancia al espacio.

Pero José Hernández, que venció su condición de migrante, superó la pobreza, se transformó en ingeniero indispensable, subió a un cohete y atravesó la atmósfera, no pudo vencer un dique en el Congreso: Elba Esther Gordillo. Silvia Luna, coordinadora del Panal en la 60 Legislatura, inventó que requerían 850 mdp anuales para la AEXA, como si México fuera a construir cohetes y no sólo colaborar con el mundo en la conquista del espacio, y sepultó el proyecto en comisiones. José y sus aliados pedían una décima parte para arrancar.

Hoy es juego nuevo. La 61 Legislatura no tiene dinero por la crisis y siempre es complicado balancear el futuro con el presente de tantas urgencias. Hay otras: que en lugar de fondos federales le entren algunas entidades que han manifestado interés (Hidalgo, Yucatán, Quintana Roo, DF); o que AEXA se haga en suelo mexicano, con inteligencias mexicanas, pero con dinero extranjero, privado o de gobiernos. Y entonces se armará otra polémica.

SACIAMORBOS “Eso es una pen… y yo no me ando con pen…”, mandó decir la educadora al astro mexicoamericano.

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